viernes, 7 de octubre de 2016

Monumento a Íñigo López de Loyola



El monumento a Íñigo López de Loyola es una escultura del catalán Joan Flotats tallada en bronce, que fue instalada en los primeros años del siglo XX en la avenida de San Ignacio, a poca distancia del Palacio de la Diputación. Esta pieza se emplazó a la entrada de la casa natal de San Ignacio en el Santuario de Loyola, en Azpeitia.

En 1950, el escultor Áureo Rebolé realizó una copia en argamasa y piedra artificial del bronce original, sustituyendo a la anterior, que a su vez fue sustituida en 2005 por un grupo en bronce, que sigue fielmente el modelo original de Joan Flotats. 


Esta obra conmemora el lugar y el momento en que Íñigo López de Loyola cayó herido en la defensa del castillo de Santiago durante la Guerra de Navarra. Compuesto por cuatro figuras, centra la composición el joven Íñigo de Loyola, tendido en una camilla, con su pierna herida por el impacto de una bala de cañón que descansa que está apoyada sobre un cojín; dos camilleros se disponen a depositar la camilla en el suelo, en tanto que un soldado que sostiene un casco en su brazo izquierdo se inclina sobre el noble vascongado para interesarse por su estado de salud. Completa el conjunto un perro que se arrodilla junto al cuerpo del militar herido.

Poco después del intento frustrado de recuperación del trono por Juan de Albret en octubre de 1512, Fernando el Católico en el año 1513 ordenó comenzar la modernización de las fortificaciones de la ciudad, construyendo el Nuevo Castillo de Santiago, adelantado hacia el sur, donde hoy se encuentra el antiguo Archivo General de Navarra.

El monumento está situado en el punto de la antigua muralla del viejo castillo de Pamplona en el que cayó herido un joven capitán guipuzcoano del ejército imperial llamado Iñigo López de Loyola. Estaba al servicio del duque de Nájera, integrado en el Ejército de Castilla en el que estaban incluidas guarniciones de vascos y navarros beamonteses. Luchaba frente a las tropas francesas enviadas en 1521 contra España por el rey francés Francisco I, al mando del general André de Foix, señor de Asparros, que más tarde serían derrotadas primero en el sitio de Logroño y más tarde en la batalla de Noain.

El ataque trataba de aprovechar la debilidad interna de Castilla a causa del levantamiento de los comuneros, y contaba con el apoyo de Enrique II de Navarra. Fue su tercer intento de recuperación del trono.