lunes, 5 de septiembre de 2016

Carlos de Trastamara y Évreux

Príncipe de Viana y cronista durante la Guerra Civil de Navarra


Nacido en Valladolid en 1421, Carlos de Trastamara y Évreux era hijo de Juan II de Aragón y de Blanca I de Navarra. Duque de Gandía, se educó en el castillo de Olite, en Navarra, durante el reinado de Carlos III el Noble, quien le proporcionó el Principado de Viana en 1423.

En Olite recibió una esperada educación bajo la dirección de Teodoro Craza, quien reunió una valiosa biblioteca. Aprendió hablar cinco lenguas, se aficionó a la literatura de tal modo que llego a traducir a Aristóteles y también a escribir ensayos y poemas.

En 1441, cuando Carlos llevaba ya dos años casado con Inés de Cleves y a los 21 años de edad, moría su madre, la reina Blanca I de Navarra. Se convierte en heredero de los Estados de Navarra y de Nemours, pero en el testamento de la reina Blanca, esta pedía a su hijo que no tomase el título real sin la bendición y el consentimiento de su padre, por lo que Carlos asumió la lugartenencia del Reino.

Blanca pensaba que con esta cláusula aseguraría la paz entre el hijo y el padre, pero Juan II no quiso ceder la corona y fue apoyado por el bando beaumontés en la destitución de su hijo. Juan que había sido rey consorte de Navarra no podía soportar dejar en manos de su hijo un poder que consideraba suyo y obligó al príncipe a gobernar en su nombre a pesar de que éste ya era rey por derecho sucesorio del Reino de Navarra.

El descontento de la nobleza navarra empezó a ser patente: los legitimistas beaumonteses tomaron partido por el príncipe de Viana y los agramonteses tomaron partido por el rey Juan. Ambos bandos se odiaban y lucharían en hasta provocar una Guerra Civil que desgastaría al Reino.

En 1451, y en la batalla de Aibar, Carlos es derrotado y hecho prisionero junto a su Condestable, Luis de Beaumont y otros nobles. Carlos permanecerá en prisión durante 20 meses y durante su encierro nacerá en Sos su hermanastro Fernando de Trastámara, hijo de su padre y de su nueva esposa Juana Enríquez. Años más tarde este niño se convertirá en Fernando el Católico.

 
AUSIAS MARCH LEYENDO POEMAS AL PRÍCIPE DE VIANA,
POR CEBRIAN MEZQUITA

Cansado de tanta belicosidad, Carlos marchó a la Corte napolitana de su tío Alfonso el Magnánimo, quien lo recibió con cariño y declaró sucesor después de su padre de los Reinos de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña, Sicilia insular y el Principado de Cataluña. Durante su estancia en Messina retomó sus aficiones literarias escribiendo, traduciendo, haciendo versos y llegando a confraternizar con poetas y literatos de la época en especial con el valenciano Ausias March. Fue un tiempo de paz para su espíritu a pesar de que la situación con su padre continuaba siendo hostil.

En julio de 1459, Carlos decidió que no podía permanecer por más tiempo en Sicilia, ya que su padre ha nombrado a su hermanastro Fernando de 6 años de edad, duque de Mont-Blanc, señor de Ribagorza y señor de Balaguer, títulos que le correspondían a él por acuerdo matrimonial entre Juan y su madre Blanca.

Desde Mallorca escribió a su padre una carta llena de sumisión en la que se comprometía a liberar la parte de Navarra que todavía estaba en poder de los beamonteses y a no vivir ni en Navarra ni en Sicilia con tal de que los suyos no fueran oprimidos y conservar la sucesión y la heredad.

 

Mediante la Concordia de Barcelona de 1460, el rey Juan II perdonaba a su hijo y se comprometía a liberar a Luis de Beaumont y al resto de los nobles, prisioneros desde hacía 7 años. Carlos, que había permanecido ya siete meses en Mallorca, se embarca hacia Cataluña. El Príncipe de Viana permanecía viudo desde hacía años, tendiendo tres hijos ilegítimos.

Cuando a finales de 1460 se entrevistaba con su padre en Lérida le comunicó su intención de contraer matrimonio con Isabel I de Castilla, hermanastra de Enrique IV y futura Isabel la Católica. Entonces su padre lo hizo arrestar por supuestas deslealtades y traiciones por establecer acuerdos secretos con Castilla. Fue llevado después a Aitona y más tarde a la prisión de Morella.

Esta imprudente medida alborotó a todo el reino y catalanes y navarros se alzaron en su favor. La insurrección pronto llegó a ser general y Juan II tuvo que ceder y poner en libertad al príncipe el 25 de febrero de 1461.

Al llegar Carlos a Barcelona el 12 de marzo de 1461 se le hizo un recibimiento apoteósico convirtiéndose en un símbolo para los catalanes alzados contra Juan II. Por la Capitulación de Villafranca del Panadés, del 21 de junio de 1461, Carlos de Viana fue reconocido por los catalano-aragoneses alzados y como hijo primogénito de Juan II, como heredero de la Corona aragonesa, jurando su cargo como Lugarteniente perpetuo de Cataluña.

Pero poco después de esto, el 23 de septiembre de 1461, el príncipe moría a los 40 años, en el Palacio Real de la ciudad de Barcelona, no sin la sospecha de haber sido envenenado por su madrastra Juana Enríquez, madre del segundón Fernando. Esta fue la excusa para iniciar la contienda civil en Cataluña.

 
EL PRÍNCIPE CARLOS DE VIANA, POR JOSÉ MORENO CARBONERO

Redactó una Epístola a los valientes letrados de España, a la que hay que sumar su famosas traducciones como La condición de la nobleza de Angelo de Milán y la Ética de Aristóteles, traducción que, según la obra Hombres y documentos de la filosofía española de Gonzalo Díaz Díaz señala que "aunque inaceptable desde el punto de vista estrictamente literario, respondía al propósito muy generalizado en la época de ajustar mediante pequeñas omisiones y modificaciones el texto aristotélico a las exigencias de la religión cristiana, obtuvo un resonante éxito que mantuvo a lo largo de todo el siglo XVI".

También son destacables algunos otros títulos como Tratado de los milagros del famoso Santuario de San Miguel de Excelsis, Crónica de los reyes de Navarra y Epístola literaria.