jueves, 17 de marzo de 2016

Provincia Eclesiástica de Pamplona


El desarrollo de la diócesis de Pamplona y su peso específico dentro de la Iglesia española tuvieron un reconocimiento institucional, que permitió el logro de la plena adecuación de las diócesis navarras a las fronteras políticas de la región y la elevación de Pamplona a sede metropolitana. De acuerdo con el artículo 9 del Concordato de 1953 se revisaron los límites diocesanos, para adecuarlos a los provinciales. El Decreto consistorial Cesaraugustanae et aliarum, de 2 de diciembre de 1955, transfirió a la diócesis de Pamplona las parroquias que tenían dentro de Navarra las diócesis Calahorra (la zona de Viana, el valle de Aguilar y Amescoa Alta), Tarazona (en la Ribera Tudelana) y Zaragoza (Cortes). Además encomendó a los obispos de Pamplona en gobierno de las diócesis de Tudela como administradores apostólicos con plenos poderes, tarea que durante un siglo realizado los obispos de Tarazona.

A la rectificación de límites siguió la bula Deccessorum nostrorum, promulgada por el papa Pío XII (11 de agosto de 1956), que convirtió a Pamplona en archidiócesis e integró en sus Provincias Eclesiástica las diócesis de Tudela y Jaca (hasta entonces dependientes de Zaragoza) u Calahorra y San Sebastián (hasta entonces dependientes de Burgos). El obispo Enrique Delgado Gómez (1946-1968) se convirtió en el primer arzobispo.

La vinculación de Pamplona y Tudela fue rectificada por Juan Pablo II mediante la bula Supreman exercentes, de 11 de agosto de 1984, que unió ambas diócesis con carácter definitivo y encomendó su gobierno a un mismo prelado, con el título de arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela.


GRUPO DE JÓVENES CRISTIANOS NAVARROS EN ROMA


Desde 1978 el nacionalismo vasco ha auspiciado la remodelación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona y ha apoyado las iniciativas que en tal sentido han surgido en medios eclesiásticos. Su objetivo era incorporar a la misma las diócesis de Bilbao y Vitoria dependientes de Burgos, y excluir a la diócesis de Calahorra. De esta forma se produciría en el ámbito religioso el ensamblamiento de vascos y navarros, coincidiendo con el objetivo que en el terreno político propugna el nacionalismo vasco. En todas las ocasiones la Santa Sede ha preferido mantener la situación actual y ha evitado realizar cambios en la organización eclesiástica que pudiera interpretarse en clave política, aplicando las pautas habituales en las organizaciones eclesiásticas, que se adecuan a los reajustes políticos después de que estos se han producido, pero que no se adelantan a ellos ni los promueven.

La opinión de la diócesis sobre el asunto quedó fijada en el Sínodo Diocesano de 1989, que rechazó una propuesta para que al Provincia Eclesiástica de Pamplona incluyera las diócesis navarras y las del País Vasco (Vitoria, Bilbao y San Sebastián). Se emitieron 483 votos. El Sí sólo obtuvo 114 votos y fue derrotado por el No, que obtuvo 212 votos. Además 157 votos se emitieron en blanco.


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