miércoles, 23 de marzo de 2016

Crisis conciliar y cambio social


La Iglesia navarra se transformó radicalmente en la década de 1960, al compás de profundos cambios socioeconómicos, políticos y eclesiásticos, que modificaron no sólo la realidad navarra, sino el entorno español e internacional. A raíz del Plan de Promoción Industrial de 1964, Navarra, que era una sociedad esencialmente agrícola y rural, conoció un acelerado proceso de industrialización y urbanización, que cambió buena parte de sus fundamentos socioeconómicos y políticos. Las nuevas realidades sociales plantearon nuevos retos a la Iglesia, en especial en el terreno de las relaciones laborales y del movimiento obrero, parte del cual se desarrolló con su colaboración. En el contexto nacional el régimen de Franco entró en crisis y se comenzó a plantear su sustitución por un sistema democrático.


FRESCOS DE LA ADORACIÓN DEL CORDERO EN EL ÁBSIDE
DE LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE ARTÁIZ


Estas transformaciones coincidieron con el proceso de reforma abierto por el Concilio Vaticano II (1962-1965), que puso en tela de juicio buena parte de las pautas de comportamiento de la Iglesia preconciliar. La reforma litúrgica, el replanteamiento de la disciplina eclesiástica, etc. dieron pie a otras controversias de mayor calado.

En Navarra el Seminario Diocesano entró en crisis (1967-1968) y quedó reducido a la mínima expresión. El clero vivió una crisis de identidad, que provocó abundantes secularizaciones. Además se desmantelaron numerosos grupos y asociaciones religiosas. Mientras tanto proseguían las modificaciones en la organización de la diócesis, que se fueron sucediendo tanto en los arciprestazgos como en las zonas pastorales a partir de 1969-1971.

Eran los cambios que supusieron el cierra de una etapa histórica y la apertura de otra, en la que se inserta el presente que hoy vivimos.