domingo, 14 de febrero de 2016

Intercambios de obispos


Tradicionalmente los autores navarros han reparado en los obispos foráneos que han regido la diócesis de Pamplona, circunstancia que se dio en ciertos períodos de la Edad Media y que desde una perspectiva posterior a los hechos, se considera negativa o no se asume con normalidad. Si se repasa la nómina episcopal de Pamplona durante la Edad Media, se pueden señalar los siguientes períodos de obispos extranjeros:

1- en la Reforma Gregoriana (1083-1142): los franceses Pedro de Rodez o de Andouque (1083) y Guillermo (1115) y el aragonés Sancho de Larrosa (1122).

2- la primera parte del reinado de Sancho VII (1194-1220): el castellano García Fernández (1194-1205), y los franceses Espárag de la Barca (1212) y Guillermo de Santonge (1216).

3- dos décadas del último tercio del siglo XIII (1268-1287): el castellano Armingot (1268) y el aragonés Miguel Sánchez de Uncastillo (1277), que sin embargo era originario de los territorios aragoneses de la diócesis.

4- el peso de la monarquía capeta (1310-1356): Arnalt de Puyana (1310), Guillermo Mechin (1317), Raúl Rosselet (1317), Guillermo de Mauconduit (1317), Aranalt de Barbazán (1318), Pedro de Monteruc (1355).

5- la crisis religiosa y política del siglo XV (1458-1462 y 1473-1507): el cardenal italiano Bessarion (1458-1462 y 1473-1507), el castellano Alfonso Carrillo (1473-1491) y los obispos comendatarios italianos Cesar Borgia (1491) y Antonio G. Pallavicini (1492).

Son 170 los de obispos extranjeros que durante cinco siglos, desde el año mil, ocuparon aproximadamente un tercio del tiempo. Las razones de sus designaciones fueron múltiples, desde el deseo de impulsar unas reformas hasta influencias políticas de reinos vecinos o, simplemente, las corruptelas derivadas de la crisis religiosa bajomedieval.

Para trazar una visión completa y equilibrada del asunto es preciso tener en cuenta el reverso de esa realidad, es decir, la presencia de navarros en sedes episcopales españolas, próximas o lejanas, que se produce en las primeras por influencia e irradiación del reino al otro lado de sus fronteras, mientras que en las segundas se debe a voluntades políticas o cuestiones de toda índole:

1- Calahorra, la sede episcopal más próxima a Navarra, recibió bastantes obispos originarios del reino pirenaico durante los siglo XII y XIII: Sancho de Funes (1118-1146) y Rodrigo de Cascante (1146-1190), Aznar López de Cadreita (1238-1263), Juan Almoravid de Elcarte (1287-1299).

2- Osma-Soria, recibió esta sede episcopal a Pedro Ramírez de Piérola antes de convertirse en obispo de Pamplona (1224-1230).

3- Huesca, recibió a Bernart de Folcaut (1362-1364).

4- Otros dos navarros llegaron a las sedes arzobispales: Rodrigo Ximénez de Rada fue arzobispo de Toledo (1209-1248), después de ser obispo de Osma (1208-1209); Juan Almoravid de Elcarte fue arzobispo de Sevilla (1299-1302).

Son en total 160 años de episcopado protagonizado por navarros. Entre sus causas de tales nombramientos se entremezclan su valía personal y su capacitación con el oportunismo político, el deseo de captar voluntades o la intención de premiar fidelidades.

El equilibrio que en la práctica se da entre ambas situaciones tiene que mirarse desde la perspectiva de la progresiva identificación de obispo con sus diocesanos, que es un elemento propicio para el despliegue de su actividad pastoral. A ello proponen los obispos, relegando sus orígenes en beneficio de su misión. Esto es lo que hicieron, por igual, un Rodrigo Ximénez de Rada, que se identificó plenamente con Castilla desde su sede arzobispal de Toledo, o el francés Arnaldo de Barbazán, que se convirtió en un referente de la vida navarra durante casi medio siglo.


ESCULTURAS DE RODRIGO XIMENEZ DE RADA Y ANTONIO DE NEBRIJA