martes, 23 de febrero de 2016

Aparición de las Órdenes Mendicantes


La aparición de las órdenes mendicantes en los inicios del siglo XVIII renovó el panorama de la vida religiosa, especialmente en los ámbitos urbanos del Occidente de Europa. Navarra no fue ajena al proceso fundacional de los dominicos, uno de cuyos participantes parece originario del reino, a juzgar por su onomástica. Se trata de Juan de Navarra, que formaba parte del grupo de 6 frailes que acompañaron a Santo Domingo de la Guzmán desde la fundación de la orden en 1216.

Los conventos de las nuevas órdenes se multiplicaron con rapidez y pronto fue preciso organizarlos en provincias de ámbito territorial amplio. Los conventos navarros de franciscanos y dominicos se integraron en las respectivas provincias de España que crearon ambas órdenes en 1217 y 1221.

El incremento de conventos aconsejo dividirlas. En 1232 los franciscanos la repartieron en tres provincias (Santiago, Castilla y Aragón). Hasta 1301 los dominicos no crearon la provincia de Aragón, desgajándola de la provincia de Aragón, que abarcaba todos los territorios peninsulares de esta Corona y el reino de Navarra. Así permanecieron hasta el siglo XVI.

Tanto las provincias de España como las de Aragón eran espacios amplios, que favorecían el desplazamiento de los religiosos navarros de estas órdenes, primero por toda la Península y luego solo por los reinos orientales, a la vez que permitían la llegada a Navarra de frailes de estos reinos. En definitiva, aún más que en el ámbito monástico (presidido por el voto de estabilidad), los frailes mendicantes fueron otro elemento de relación y comunicación, en este caso personal y no meramente patrimonial, entre Navarra y otros reinos españoles.


LOCALIZACIÓN DE LAS ÓRDENES MEDICANTES EN LA BAJA EDAD MEDIA

+ Sede Episcoipal
F. Franciscanos
D. Dominicos
A. Agustinos
C. Carmelitas
M. Mercedarios
T. Trinitarios
S. Sancti Spiritus