jueves, 19 de noviembre de 2015

Sancho II Garcés Abarca, primer rey de Navarra

Primer rey que se tituló de Navarra, mantuvo alianzas políticas y militares con los reyes cristianos hispánicos para luchar contra Al-Hakam II y Almanzor.

 
SANCHO II GARCÉS ABARCA

Sancho II Garcés Abarca era hijo del rey pamplonés García I Sánchez y de Andregoto Galíndez, hija del conde de Aragón Galindo II Aznárez.


Fue rey de Pamplona entre los años 938 y 994. Aun siendo menor de edad, se le encomendó la tenencia del Condado de Aragón que gobernó junto a su tutor Fortún Jiménez. Al alcanzar la mayoría de edad, gobernó el condado como regulus “aunque siempre bajo la autoridad de su padre el rey de Pamplona”. Cuando se coronó rey de Pamplona, tuvo que encomendar la gobernación de Aragón a su madre Urraca, primero, y a su hermano Gonzalo Sánchez, después. El rey necesitaba controlar todo el reino delegando el gobierno a alguien de su máxima confianza, como eran los miembros de la familia real, y estos gobernantes a su vez debían concentrar todos sus esfuerzos en el área concreta asignada.

Con motivo de la donación de la villa de Alastue hecha por el rey de Pamplona al monasterio de San Juan de la Peña en 987, se tituló rey de Navarra, siendo el primero que usó este nombre: “reinando Yo, D. Sancho, rey de Navarra, en Aragón, en Nájera y hasta Montes de Oca...”. En esta época los Reinos de León, Pamplona y el Condado de Castilla estaban unidos por lazos familiares; la Monarquía pamplonesa sostenía a Ramiro III de León, menor de edad.

Además mantenía una superioridad sobre su hermano Ramiro Garcés Abarca, controlando, a través de este, el Reino de Viguera y las conquistas dinásticas en La Rioja. Los diplomas de la época explicaban la relación jerárquica que relacionaba a ambos: “regnante… príncipe nostro Sancio in Pampilona, et sub illus imperio frater eius Ranimiro in Vekaria et in Leza”.

En septiembre de 971, envió embajador al Califato de Córdoba para entrevistarse con el califa omeya Al-Hakam II. Junto al representante pamplonés coincidieron embajadores de León, Burgos y Monzón, tratando de renegociar las fuertes exigencias califales.

La embajada pamplonesa estaba encabezada por Velasco, gobernador de Nájera, que no llegó a ningún acuerdo. Un mes después, Jimeno, el hermano del rey, consiguió un nuevo acuerdo, pero quedándose allí como cautivo para garantizar el cumplimiento de lo pactado por parte de sus parientes.

En 975, Sancho Abarca apoyó al Ejército de Castilla en su intento de tomar el castillo de Gormaz, pero fueron derrotados en los campos de batalla por el general cordobés Ghalig. Y nuevamente la expedición de Sancho Abarca fue derrotada en Estercuel (Teruel) por el ejército del valí de Zaragoza, Abd al-Rahman al-Tuyibí, cuando este se dirigía a Gormaz para apoyar al ejército cordobés.

A pesar del correctivo sufrido por los sarracenos, el rey Sancho II y el conde castellano García Fernández continuaron su alianza. Cuatro años más tarde, en el 979, ambos magnates marcharon en una expedición conjunta por tierras de Soria y Guadalajara. Las buenas relaciones eran fluidas entre ambas familias tanto en lo político como en lo militar.
 


SANCHO II GARCÉS ABARCA


Cuando murió Al-Hakam II en el año 976, le sucedió su hijo Hixam II, tutelado por Almanzor, un hayib, especie de primer ministro con ansias de poder que no dudó en conspirar contra el mismo califa. Era tan peligrosa su posible llegada a poder califal que Sancho Abarca continuó estableciendo colaboraciones políticas y militares con los reinos cristianos peninsulares.

Almanzor consiguió derrotar en Torrevicente (Soria) al califa Hisham II, a su gran general Ghalib, e incluso a Ramiro de Viguera, que dirigía las fuerzas cristianas. Una semana después, Almanzor volvía a derrotar a los cristianos en Rueda (Valladolid), esta vez de forma rotunda, reafirmando su poder en Córdoba. Las tropas de Almanzor vencieron en 981 a los cristianos en Torrevicente, al sur de Soria, después en Rueda, a 12 km de Tordesillas, y por último en Tarancueña, cerca de Osma.

También en 983 los ejércitos del conde castellano García Fernández, del rey leonés Ramiro III, y del navarro Sancho Garcés se enfrentaron con las tropas de Almanzor en la batalla de Simancas, donde fueron derrotados y murieron luchando muchos cristianos.


La muerte alcanzó a Ramiro III de León, poniendo en riesgo la capacidad defensiva de su aliado el Reino de Navarra. Almanzor aprovechó la situación para organizar otra expedición saqueadora por tierras del río Ebro. Tras destruir y someter todo lo que encontraba a su paso, hizo firmar al rey pamplonés un tratado bastante humillante que consistía en la entrega de su hija Urraca para su harén. Más tarde, nacería Abd al-Rahman Sanchuelo, hijo de Urraca y Almanzor.  

A pesar de esta relación familiar entre ambos estados, Almanzor continuó saqueando las tierras del norte peninsular verano tras verano. Cualquier duda en la conducta de sumisión al califato se traducía en una expedición punitiva inmediata. Del total de 52 aceifas que se organizaron bajo el califato de Almanzor, 9 se desarrollaron en tierras navarras. En una de ellas murió uno de los hijos del rey, 
Ramiro Sánchez. La aceifa más terrible fue la del año 992: Almanzor tomó la fortaleza de Uncastillo, cruzó toda Navarra asolando las tierras y atravesó los Pirineos llegando a Gascuña. 

Esta arrolladora demostración de poder militar hizo que Sancho Abarca mostrara vasallaje a Almanzor en persona. Así encabezó una misión diplomática a Córdoba, llegando a la ciudad el 4 de septiembre de 992. Después de entregar cuantiosos regalos para el victorioso Almanzor pudo pactar con él. Estando en la corte del califa, se encontró con su hija Urraca, también llamada Abda, a quien había entregado como esposa a Almanzor en 982 y que le había dado un hijo, Abd al-Rahman Sanchuelo, heredero al Califato de Córdoba. Antes de emprender el viaje a Pamplona, entregó a su hijo Gonzalo Sánchez como rehén para dar seguridades a Córdoba de una actitud de sumisión, regresando en 993.


En esos tiempos León sufría un guerra civil y Castilla se recomponía como podía de las sucesivas acometidas cordobesas, por lo que Sancho II busco protección en Gascuña. Allí, el conde Guillermo Sancho estaba casado con Urraca, la que fuese anteriormente esposa de Fernán González de Castilla. 

Fundó el Monasterio de San Andrés de Cirueña en 972 y el 24 de noviembre de 978 se encontró en la fundación del Infantazgo de Covarrubias, creado por los condes de Castilla García Fernández y su esposa Ava para su hija, Urraca, sobrina de la esposa del rey Sancho, Urraca Fernández con quien había casado, posiblemente, en 962, hija de Fernán González y de Sancha de Pamplona. Antes de 950 Urraca había estado casada con Ordoño III de León y en 956 casó con el futuro Ordoño IV el Malo, de quien se separó.


TUMBA DE SANCHO II GARCÉS ABARCA
EN EL MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL DE NÁJERA



Falleció en 994, unos meses antes que el conde castellano García Fernández, y fue enterrado en la iglesia del monasterio de Santa María la Real de Nájera (La Rioja). A sus pies se halla el panteón real (reconstruido entre 1556 y 1559) en el que están enterrados varios reyes de Pamplona y de León. Le sucedió García II Sánchez.

De su matrimonio con Urraca Fernández nacieron:
García el Temblón, rey de Pamplona, casado con Jimena Fernández.
Gonzalo, que gobernó el condado con el título de regulus y bajo una “pequeña corte condal de caballeros de la tierra”.
Urraca la Vascona, entregada por su padre en 982 a Almanzor, adoptó el nombre árabe Abda, teniendo un hijo con el califa, Abderramán Sanchuelo
Ramiro  (m. 992).