sábado, 5 de septiembre de 2015

Urdaneta y su entorno natal: Villafranca de Ordicia

Andrés de Urdaneta nació en Villafranca de Ordicia a finales de 1507 o principios de 1508, contra lo que afirman sus biógrafos más antiguos, que lo hacen una década más viejo. Pero él mismo solucionó la cuestión en su carta al rey Felipe II de 28 de mayo de 1560: "y dado que según mi edad que pasa de 52 años".


VILLAFRANCA DE ORDICIA (1915)


Sus padres, Juan Ochoa de Urdaneta y Gracia de Cerain, pertenecían a la burguesía goierritarra. El padre fue alcalde de Villafranca en 1511, y la madre tenía relación familiar con el sector de las ferrerías, por su parentesco con Miguel López de Legazpi, y el reconocimiento por Urdaneta de Andrés de Mirandaola como sobrino suyo. Aunque la tradición local ubica su cuna en el caserío Oianguren, las crónicas señalan que su casa natal se hallaba en el interior de la villa, como hizo Isasti en 1625 informando sobre la existencia de una casa “de Urdaneta”.
 
Se desconoce lo referente a su educación, pero a la vista de los resultados, ésta hubo de ser esmerada, especialmente en las ciencias exactas. Cuando embarcó por primera vez con 17 años, era ya una persona con una caligrafía cuidada y que redactaba con gran soltura. Sus escritos evidenciaban grandes dotes de observación y una memoria excepcional. Era profundamente bilingüe: escribía en castellano lo que pensaba en euskara. Sus escritos, en un castellano trufado de léxico de otros romances vecinos, resultan a veces difíciles de entender sin recurrir al euskara, del cual traslada construcciones sintácticas y locuciones.


VILLAFRANCA DE ORDICIA (1915)


Urdaneta vivió en primera persona la gran expansión de la fabricación de barcos que los astilleros de la costa guipuzcoana experimentaron tras el descubrimiento del Nuevo Mundo. Fue durante su tiempo cuando, desde los Reyes Católicos hasta Felipe III, los monarcas emprendieron una decidida política de promoción y fomento de la construcción naval en las factorías de la cornisa Cantábrica, al objeto de asistir las nuevas necesidades militares, comerciales y navales surgidas en los dominios del creciente Imperio español.

El apoyo a la manufactura naval por parte de la Corte y la apertura de nuevas rutas transatlánticas a partir de la década de 1490, proporcionaron unas nuevas oportunidades a la marina comercial vasca. Ello generó una demanda constante de naves para la Carrera de Indias, las pesquerías en Terranova y las necesidades del comercio tradicional del hierro a Andalucía y Portugal, y de la lana castellana a Francia y Flandes. Estas circunstancias posibilitaron que en el siglo XVI los marineros vascos contaran con barcos adecuados para la realización de importantes gestas transoceánicas, como fue el caso de Andrés de Urdaneta. Estas embarcaciones eran básicamente, naos, galeazas, carracas y galeones, siendo los astilleros guipuzcoanos de Zumaya, Deba y Motrico los más activos, seguidos en menor medida de las gradas de Irún, Fuenterrabía, San Sebastián, Orio y Zarautz. 


PALACIO EN CALLE MAYOR, VILLAFRANCA DE ORDICIA
 
PALACIO DE BARRENA, VIVILLAFRANCA DE ORDICIA