jueves, 17 de septiembre de 2015

Batalla de Beotibar y la frontera de malhechores

Durante los siglos XVI y XV, a la frontera entre Navarra y Guipúzcoa se la llamó con el expresivo nombre de “frontera de malhechores”, y que Navarra todavía seguía aspirando, desde su pérdida en 1.200, a la posesión de los territorios vascos, desarrollándose en ella auténticas batallas campales entre navarros y guipuzcoanos.

A los guipuzcoanos de esta frontera se les llama “castellanos” en los documentos de la época, además de malhechores. Estaban mucho más interesados en la prosperidad de Castilla que en la de Navarra, pues constantemente robaban el ganado de esta última. En estas reyertas, nunca hicieron causa común con los otros dos territorios de Álava y Vizcaya.

Como hito principal de estas luchas, aunque medio legendario, está el de la batalla de Beotíbar que tuvo lugar el 19 de septiembre de 1321 en el guipuzcoano valle de Beotíbar, cercano a Berastegui.

BERÁSTEGUI VISTO DESDE GOROSMENDI


La lucha de Beotibar, como todas las que se venían sucediendo en la frontera navarro-guipuzcoana, fue una consecuencia de la desmembración del Reino de Navarra y la vinculación de las Provincias de Guipúzcoa y Álava más el Señorío de Vizcaya al Reino de Castilla.

Desde los castillos fronterizos de Lekunberri y Gorriti los navarros dirigían expediciones de saqueo hacia la comarca de Tolosa. Los guipuzcoanos se protegían sobre todo en Berastegi. Según la versión de Moret: "consta de cierto que este año (1321), por la parte de Guipúzcoa se arrimaron tropas y hubo movimiento de armas en aquella frontera, entrando en los fines de Navarra con hostilidad rompida de robos".

El detonante de la batalla fue la toma y destrucción del castillo de Gorriti  por parte de los guipuzcoanos, alegando que les había pertenecido con anterioridad. Como respuesta, el gobernador del reino y vizconde de Anay, el francés Ponce de Morentayna, desde Pamplona, dirigió una incursión formada por un nutrido ejército de 6.000 infantes entre franceses, navarros y gascones hacia la región de Tolosa. Para entonces, el Reino de Navarra estaba vinculado a la Monarquía francesa. La vanguardia del ejército estaba encabezada por los merios de las Montañas, Juan López de Urroz, y de Tierra Estella, el francés Dru de Saint Pol.

ESCUDO MUNICIPAL DE BERÁSTEGUI


Según Moret la entrada a Guipúzcoa se hizo por San Miguel especificando que fue tomada la villa de Berástegui. Y, efectivamente, según también escribió Campión, el ejército fraco-navarro siguió avanzando hasta las cercanías de Tolosa hasta llegar al valle de Beotibar donde destruyeron el pueblo de Berástegui y saquearon sus campos.

Mientras tanto, los guipuzcoanos formaron rápidamente un pequeño ejército de 800 hombres, procedentes de Tolosa y pueblos bajo su jurisdicción, principalmente, al mando de Gil López de Oñaz, señor de la casa de Larrea y líder del bando nobiliario de los oñacinos.

Cuando los invasores se acercaban al valle del Oria, los guipuzcoanos se apresuraron a tomar posiciones en las montañas del desfiladero de Beotibar, y al paso de la vanguardia enemiga, dejaron rodar grandes cubas llenas de piedras, que previamente habían subido desmontadas, sembrando el caos y el desconcierto en el ejército navarro-francés que emprendió la huida de forma desordenada mientras los guipuzcoanos les seguían causándoles gran cantidad de bajas, entre ellas las de algunos hombres principales de Navarra. Según Garibay habría sido hecho prisionero Martín de Aybar, alférez del Pendón Real.

Supuestamente, los guipuzcoanos emboscaron a los navarros de forma humillante. Pero esta victoria no fue tan abultada como dieron a conocer el cronista Zaldibia, Alonso Onceno, Ochoa Álvarez de Isasaga y otros que llegaron a estimar hasta en 70.000 los combatientes navarros y en 800 los guipuzcoanos.

Años más tarde, Lope García de Lazcano, natural de Lazcano, acaudillaba a los guipuzcoanos para organizar una defensa contra la entrada que hizo en Navarra, en 1334.

Sin embargo, es de constatar cómo historiadores vascos tan reputados como Nicolás de Soraluce censuraron tales ajustes de cuentas, lamentando que no se emplearan estas energías en la empresa común de la Reconquista contra los musulmanes. Los documentos de este periodo se extienden hasta la década de 1350, con la curiosidad de que en uno de ellos se recomienda a los navarros que el ganado que tienen situado en la frontera de Castilla, es decir de Guipúzcoa, lo metan dentro del Reino de Navarra para evitar más robos y saqueos de los guipuzcoanos.

Desde entonces, cada 24 de junio se celebra en la villa Tolosa el Alarde de Beotibar, día de San Juan Bautista, patrón municipal, en conmemoración a la batalla de Beotibar y todas las demás. En dicha fiesta se realiza la bordon dantza o baile de bordones o alabardas.

ESCOPETEROS DE TOLOSA EN EL ALARDE DE BEOTIBAR