sábado, 16 de mayo de 2015

Francisco González de Irarrazábal y Andía


Caballero Comendador de Aguilarejo en la Orden de Santiago, del Consejo de la guerra en los Estados de Flandes, y veedor general de sus ejércitos, en los que militó a comienzos del siglo XVII




Natural de la villa de Tolosa, Guipúzcoa, comenzó a servir desde su juventud en Flandes y en otras partes corriendo por los grados de aventajado, entretenido, capitán de Infantería, picas, arcabuceros de a caballo, de corazas, de lanzas. Recibió diferentes heridas, quedando prisionero de los holandeses en la batalla de las Dunas.

Tras su rescate fue comisionado para la expulsión de los moriscos del reino de Granada, y nombrado para acompañar hasta Francia al duque de Mayne, cuando vino a efectuar los casamientos de las Personas Reales a España.

Sirvió de maestre de campo en el socorro de la plaza de Mármora con gente a su costa propia. Después, mandó la infantería de Andalucía, y al final de su carrera, en 1625, fue nombrado gobernador de las islas Canarias.

A su regreso para España lo hicieron prisionero los moros; pero rescatado, influyó para que se enviase a las Canarias un jefe militar de continua residencia, como fue el caso de Iñigo Brizuela.