viernes, 24 de abril de 2015

Muralla de Vitoria




La muralla de Vitoria fue un recinto murado que fortificó en la Edad Media el poblado de Vitoria, y su construcción tuvo lugar a finales del siglo XI.

Se conserva aproximadamente la mitad del volumen total, y fue recuperada a principios del siglo XXI en una actuación que recibió el premio que concede la organización Europa Nostra en 2010.




El recinto amurallado medieval de la ciudad fue construido a finales del siglo XI, siglo anterior a la fundación de la ciudad por el rey Sancho IV de Navarra en 1181 bajo el nombre de Nueva Victoria. Este recinto murado ya consta en el fuero concedido el mismo año de la fundación.

Durante los últimos siglos permaneció oculta entre las edificaciones del casco histórico, hasta que un equipo de investigación arqueológica de la Universidad del País Vasco llevó a cabo unas excavaciones arqueológicas en el subsuelo de la catedral de Santa María en 2001, en las que fueron descubiertos los restos de las zapatas de la antigua muralla.

Después de analizarse los restos se pudo comprobar que la citada zapata correspondía con la primera muralla que rodeaba el poblado pero que tenía una antigüedad anterior a la fundación de la ciudad. Ello denotaría un cierto poder económico y de liderazgo social, desconociéndose hasta el día de hoy quienes pudieron ser sus impulsores o de que se defendían empleando para ello tantos recursos.





Aunque el recinto amurallado tenía una longitud total de unos 900 metros y contaba con unos 22 torreones, actualmente solo se conserva cerca de la mitad. Tras el descubrimiento realizado en las excavaciones de la catedral se decidió llevar a cabo una restauración de los restos de la muralla que se conservaban en la ladera oeste.

Primera fase: vio la luz en 2006 y puso al descubierto el tramo que corresponde a las traseras de los números 98 al 104 de la calle Correría. Quedaron a la luz unos 136 metros de muralla y los antiguos restos del matadero y del mercado del siglo XIX.

Segunda fase: vio la luz en 2010 y ofrece la posibilidad de contemplar 160 metros de muralla en las traseras de San Miguel a través de una celosía de madera que imita la forma de la muralla que no se conserva.

Tercera fase: se ubica entre las dos primeras fases y aun esta por acondicionar.