lunes, 27 de abril de 2015

Corso vascongado en el siglo XVII


Durante la Edad Moderna, sobre todo el en siglo XVII, época dorada del corso, Guipúzcoa estaba a la cabeza de este tipo de prácticas. Por una parte, es una zona en la que el enemigo está al lado (franceses, ingleses, holandeses, portugueses, etc.); por otro, las rutas comerciales que comunican la Península con el norte de Europa pasan por los puertos vascos.

Esto contribuiría a la disposición de la población a ser corsaria. Se podría hablar de factores psicológicos, como la Hidalgía Universal, asumida por la población. Un hidalgo es quien tiene el privilegio de usar armas. Existía cierta predisposición hacia el uso de las armas por parte de los pobladores de esta zona.

Aunque desde la óptica actual el corso resulte vergonzoso, en la mentalidad de la época era una forma de obtener honores. Los grados se consiguen en los campos de batalla y, al final, se está sirviendo a tu Rey, a tu patria y a tu Dios.

Estaba la cuestión de los límites: cuál es la rapiña legal y cuándo la sobrepasas. En alta mar, sólo estaban ellos y el enemigo, entonces... Hubo acusaciones de excesos cometidos contra tripulantes. El objetivo del corso era robar el cargamento que iba en el barco, pero hay también acusaciones de robar pertenencias personales a los miembros de las tripulaciones. Hay cuestiones que sobrepasan los límites legales que estaban establecidos.

Una de las diferencias entre piratería y corso es que en este último caso se celebraba una vista judicial sobre todo apresamiento que se realizaba. Se decidía si el apresamiento era legal o ilegal. Si era ilegal, se devolvía la carga.

San Sebastián y Hondarribia fueron las dos principales plazas corsarias de la península ibérica en el siglo XVII, auténticos nidos de corsarios, entre 1621, fecha en la que estalló la guerra con Holanda, y 1635, año en que se inició la contienda hispano- francesa; las dos localidades guipuzcoanas se convirtieron en las principales suministradoras de corsarios al servicio del rey.

El floreciente comercio con América y el monopolio sevillano propiciaron también el auge del comercio ilegal en la provincia hasta que, en 1728, con la creación de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, el monopolio del comercio con Venezuela recayó en la empresa de accionistas del territorio.