lunes, 6 de abril de 2015

Antonio de Leyva

Héroe de la batalla de Pavía, fue el verdadero creador de los Tercios Reales, nunca dudará de su fidelidad y lealtad a la Corona española.

El renacimiento militar del Siglo de Oro Español guarda relación directa con la capacidad innovadora de los navarros, poniéndose a prueba en Italia a principios de siglo. Carlos I de España elogia la labor organizadora de Antonio de Leyva en las campañas de la Provenza. Tuvo una gran experiencia militar, era valiente, enérgico, tan acostumbrado a mandar como a obedecer, fecundo en recursos y capaz de intentar y sufrir de todo por salir airoso en sus empresas.


Natural de Leiva, Navarra, donde nació en 1480. Comenzó su carrera militar en las Alpujarras, en 1502, derrotando a los mudéjares, últimos combatientes del conquistado Reino de Granada.

Durante las guerras en Italia, participó en 1503 en la armada de Luis Portocarrero enviada desde Cartagena en apoyo del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, enfrentado con las fuerzas francesas de Francisco I.

Participó a las órdenes de Fernando de Andrade en la batalla de Seminara, derrotando al ejército francés de Bérault Stuart.

En 1512, Leyva se encontraba al frente de una capitanía de infantes participando en la batalla de Rávena. Fue herido en la jornada en la que las tropas de la Liga, mandadas por el virrey de Nápoles, Ramón de Cardona, fueron derrotadas por el ejército francés al mando de duque de Nemours.

Más tarde estuvo en Milán y en la desafortunada campaña de la Provenza, al frente de 6.000 hombres, durante la Guerra en Italia de 1521-1526.

Su posterior destino fue de gobernador de Pavía, ciudad que fue asediada por los ejércitos franceses de Francisco I entre octubre de 1524 y febrero de 1525, durante el cual, Leyva dio tiempo a las fuerzas imperiales a reorganizarse. En febrero de 1425 tuvo lugar la batalla de Pavía, en la cual se ganó la fama y el prestigio. Leyva salió de la ciudad con unos mil soldados atacando a los franceses por la retaguardia haciendo prisionero al propio rey francés.

 
BATALLA DE PAVÍA, POR PINTOR FLAMENCO ANÓNIMO


Al invadir Italia el rey Francisco I, las tropas imperiales tuvieron que retirarse ante la superioridad de los franceses. Es cuando Antonio de Leiva se refugió en Pavía con cerca de 6.000 hombres, siendo cercado por el rey francés en persona el 28 de octubre de 1524. Los soldados de Leiva rechazaron el asalto del 7 de noviembre y repararon casi inmediatamente las brechas abiertas en la muralla por la artillería francesa.

En los combates de los días siguientes perecieron tantos franceses que el rey Francisco I ordenó que se suspendiesen los ataques para tratar de emplear otros medios y recursos. Uno de ellos fue el de torcer con estacadas el curso del río Tesino, que defendía la ciudad por un lado; pero cuando la obra estaba ya casi terminada sobrevinieron unas lluvias tan copiosas que la corriente arrastró las obras realizadas. También hizo destruir los molinos de ambas riberas, pero el general español había previsto este hecho, por eso hizo construir molinos de mano suficientes para las necesidades de la población.

No teniendo con que pagar a los soldados, los repartió por las casas, imponiendo a los vecinos la obligación de darles de comer; y a fin de que no faltase moneda, al menos para los tudescos, que eran los más impacientes, recogió toda la plata de los templos y la hizo acuñar con un letrero que decía: "Los cesarianos cercados en Pavía, año 1524". A pesar de ello, los alemanes amenazaban rendir la plaza si no recibían sus pagas; pero gracias al ardid de dos valientes españoles pudo recibir 3.000 escudos del marqués de Pescara. De este modo las tropas de Leyva pudieron resistir hasta el 24 de febrero de 1525, fecha de la célebre batalla de Pavía. Ese día Leiva se hallaba enfermo, y a pesar de ello se hizo sacar en una silla a la puerta de la plaza, y allí entretuvo a unas tropas italianas del ejército francés con 1.000 soldados españoles y alemanes, impidiendo que tomasen parte en la batalla.

La defensa de Pavía le valió el título de príncipe de Ascoli, el nombramiento de general de los ejércitos imperiales y gobernador del ducado de Milán.

En 1528, Leyva triunfó con un puñado de soldados ante los duques de Urbino, Sforzo y Saint Pol aliados de los franceses.

En septiembre de 1529, Carlos V ordenó a Antonio de Leyva que se presentase en Plasencia con ocasión de un viaje a Italia, pues deseaba conocer personalmente al afamado capitán. El emperador le ordenó que pasase a Bolonia para asistir a las fiestas de su coronación por el papa Clemente. Posteriormente luchó en la batalla de Viena contra los turcos, y junto al emperador, en África.

En 1533, fue nombrado generalísimo de la liga defensiva formada a instancias del emperador de entre todos los estados italianos, a excepción de Venecia. En 1536 acompañó al emperador durante sus campañas de África.

En 1536, se reanudó la guerra entre Francisco I y Carlos V. Antonio de Leiva era prácticamente el general en jefe de las tropas reunidas por el emperador en la campaña de Provenzena. Leiva puso sitio a la plaza de Tossano con 15.000 soldados alemanes, españoles e italianos, tomándola tras un mes de cerco. Luego aconsejó al emperador que se internara en suelo francés hasta llegar a la corte de Francisco I en París, en contra de la opinión de la mayoría del resto de generales.

En aquella expedición Leyva murió con 56 años en la localidad de Aix-en-Provence, como consecuencia de la gota que padecía desde hacía varios años. La muerte de Antonio de Leyva fue muy sentida por Carlos V y una de las causas que decidieron la retirada de su ejército de suelo francés en octubre de 1536. Su cuerpo fue trasladado a Milán y enterrado en la iglesia de San Dionisio.