sábado, 28 de marzo de 2015

Segunda batalla de Albelda


La segunda de las dos batallas de Albelda fue una derrota de Muza ibn Muza a manos de Ordoño I de Asturias y García Iñiguez Arista de Pamplona, en el verano de 859.

La alianza entre los Arista y los Banu Qasi se rompió en el 859 debido a la actitud desleal de Muza ibn Muza. Este no solo no acudió en auxilio de su sobrino García Iñiguez Arista cuando los normandos desembarcaron en sus tierras y le hicieron prisionero, sino que ese año realizó una incursión por el territorio pamplonés, tomó un castillo e hizo prisioneros a sus habitantes.

García Iñiguez pidió ayuda al rey Ordoño I de León. Este se la concedió gustoso, ya que deseaba derrotar a Muza por la insolencia y osadía demostradas. En abril de ese año Ordoño había enviado a Toledo a su hijo Lupo para ponerse al frente de los rebeldes de esa ciudad. Una muestra de la alianza entre asturianos y navarros la proporcionó el matrimonio entre Leogundia, hija de Ordoño I de unos veinte años, y García Iñiguez.


EXPANSIÓN TERRITORIAL DE LOS REINOS HISPÁNICOS A MEDIADOS DEL SIGLO IX


El rey Ordoño I tomó la iniciativa. En aquellos años la tierra de Amaya no estaba aún repoblada y las de Álava y Al-Qila eran las más cercanas a la frontera del Banu Qasi. En ella, Muza ibn Muza había fortificado la plaza de Albelda desde los días de la primera batalla de Albelda. Ordoño movilizó sus tropas y se dirigió hacia el Ebro. En la frontera sitió Albelda.

Muza ibn Muza se enteró del asedio cuando estaba realizando una razzia en tierras de Pamplona. Abandonó la empresa y corrió en socorro de Albelda. Como presentar batalla en los llanos del río Iregüa hubiese sido peligroso para él, decidió establecerse en los cerros del Monte Laturce, llamados luego montes de Clavijo, desde donde dominaba a las tropas sitiadoras. Ordoño se vio obligado a desalojarlas de aquella posición dominante.

El rey asturiano contaba con numerosas tropas, por lo que mantuvo el cerco de Albelda con parte de ellas, y con el resto se dedicó a enfrentarse a Muza. Durante varios días hubo escaramuzas y emboscadas. En una de ellas cayó el propio Muza, que fue herido y escapó gracias a la ayuda que le prestó en el campo de batalla un antiguo aliado que ahora militaba en el bando asturiano. La huida de su jefe provocó el desconcierto entre las filas de los Banu Qasi, lo que supo aprovechar Ordoño causando numerosas bajas a sus enemigos. Entre ellas se contó a un tal García, yerno de Muza y casado con una hija suya llamada Oria. A los siete días Albelda fue asaltada y arrasada, siendo muertos o ejecutados todos sus defensores.

La derrota de Muza fue tan aplastante que su prestigio nunca se recuperó y supuso el rápido declive de todas sus anteriores victorias. El pueblo llano así debió de sentirlo, pues inventó el mito de la batalla de Clavijo y la aparición de Santiago Matamoros.
























ESTATUAS DE ORDOÑO I DE ASTURIAS E ÍÑIGO ARISTA DE PAMPLONA