miércoles, 4 de marzo de 2015

Escenario geo-estratégico de Navarra


Navarra ofrece un escenario geográfico con núcleo en Pamplona, desde el cual parten cuatro corredores cuyo domino ofrece garantías de seguridad al pueblo navarro:
al norte la ruta del Camino de Santiago que pasa por Roncesvalles,
al este el canal de Berdún,
al sur los accesos a los puentes sobre el río Ebro de Logroño y Tudela,
al oeste el valle de la Burunda.

Esta estructura radial con centro en Pamplona señala la existencia de unas comarcas más afectadas que las restantes por la conflictividad con participación de fuerzas armadas.

También son destacables dos áreas en los que se insistió en reforzar su seguridad cuando los conflicto bélicos se prolongaban en el tiempo, estos eran el anfiteatro de Baztán y el cuadrilátero de Estella. El control de la diagonal Elizondo-Pamplona-Estella era clave para el retorno de la convivencia pacífica en tiempos de inestabilidad.



CASTILLOS MEDIEVALES DEL REINO DE NAVARRA


La voluntad política hizo establecer unas estructuras de poder y seguridad sobre este escenario natural navarro. Entonces surge el concepto de plaza fuerte, ciudad de pie de monte, ciudad cabeza de puente y ciudad fortaleza.

En términos geopolíticos son ciudades de pie de monte en la península Astorga, León, Vitoria, Jaca, Burgos o Gerona; ciudades cabezas de puente son Zamora, Toro, Miranda del Ebro, Logroño, Tudela, Tortosa o Zaragoza; y ciudades fortaleza son Viana, Estella, Olite o Lumbier.

Pamplona es ciudad de pie de monte que intenta fortalecerse a ultranza e irradiar su poderío a las ciudades periféricas. También es ciudad de paso o fin de etapa entre los cuatro corredores antes mencionados, lugar con interés geoestratégico entre Francia y Castilla, entre el Cantábrico y el valle del Ebro, entre los Pirineos y el inicio de la meseta castellana, entre Vascongadas y el Reino de Aragón. Por otra parte, Pamplona cumple su función de núcleo de un territorio extenso cuya administración siempre conviene permanezca tutelada por un poder político, que sea de hecho, responsable de su seguridad y de su defensa.

Tal necesidad de cautela y vigilancia que convierten el estado de defensa en estilos de vida, tiene como consecuencia la construcción poliorcética de sus edificios y fortificaciones: castillo, ciudadela y cuartel. Las ciudades de pie de monte sirven de núcleo a una comunidad de hombres libres que sitúan el escenario geoestratégico construyendo sus castillos en el Medievo, después sus ciudadelas a partir del Renacimiento, y finalmente sus cuarteles en la Modernidad.

La vocación hacia la carrera de armas de los jóvenes hombres de Navarra durante el tiempo, parte primero del escenario topográfico que les vio nacer y se desarrolla con la estructura del castillo, de la ciudadela amurallada y del cuartel como refugio militar para ofrecer garantías de seguridad a sus ciudadanos.

Hechos históricos ejemplarizantes fueron la Batalla de Roncesvalles en agosto del 778 que resuelve una invasión procedente del norte, la Batalla de las Navas de Tolosa en julio del 1212, donde Sancho VII de Navarra se alía al resto de reyes hispánicos cristianos contra otra invasión desde el sur; y la muerte de Cesar Borja en Viana en el 1507 por Luis de Beaumont, que evita una implicación de Navarra en la problemática italiana típica del Renacimiento. Las tres efemérides bélicas expresan una misma intención defensiva antes que expansiva del Reino de Navarra.


 
CIUDADELA POLIORCÉTICA DE PAMPLONA


Tras la muerte en 1516 de Fernando el Católico, resurge la poliorcética en la forma de ciudadelas, dejando atrás los castillos medievales. La idea de levantar una ciudadela defensiva en relación directa con las murallas medievales que protegían a una ciudad con relevancia política (en este caso Pamplona) corresponde a dos factores, uno interno y otro externo.

El factor interno corresponde a la noción de Reino soberano cuya ciudadela es el emblema del poder que se hace presente en las costas y en los puertos comerciales, así como en el núcleo de sus bases sociales. Las ciudadelas son construidas por los ingenieros de la época moderna para resistir los asaltos apoyados por la artillería de sitio, garantizando la seguridad de los vecinos de la ciudad. Entre las familias navarras surgieron nuevas vocaciones para el servicio de las armas sentando plaza de soldado en los Tercios del rey de España.

El factor externo. Pamplona, una ciudad de pie de monte, se encuentra implicada desde finales del siglo XV en el reparto de zonas de influencia por parte de dos estructuras de poder emergentes y enemistadas: España y Francia. Ocurre algo similar a todo el Pirineo y a los Alpes, a las islas y a las plazas mediterráneas, frente al Imperio otomano y también al resto de la Cristiandad en los Balcanes. Y respuesta fue la construcción de fortalezas enlazadas entre sí por corredores y el alistamiento como soldados honrados de filas o de mando de aquella parte de la comunidad más fiel y sensible a las necesidades militares de la Monarquía.