sábado, 31 de enero de 2015

Vascos en la Expansión del Virreinato de la Nueva España


Después de la primera ola de aventureros que conquistaron la Gran Tenochtitlán y fundaron el Virreinato de Nueva España, la actividad expedicionaria y descubridora de los colonizadores españoles continuó dirección norte, gracias a la intervención de linajes vascongados como los de Oñate, Ibarra y Tolosa. La aportación a la colonización por parte de estas familias de origen vasco se basó en la fundación de ciudades, la explotación de las minas de plata de Zacatecas y de Guanajuato (tan importantes para el futuro del Imperio), el desarrollo de las provincias de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo México, la apertura al comercio y la minería, la organización de la administración y el gobierno, y la pacificación y evangelización de las tribus indígenas.

Cristóbal de Oñate natural de Oñate (Guipúzcoa), perteneció por nacimiento a la ilustre Casa de Haro, cuyos orígenes se remontan a la época medieval. Llegó a los territorios que poco después constituirían el virreinato de Nueva España en 1524, con sus sobrinos Juan y Vicente de Zaldívar Oñate.

En 1529, los Oñate acompañaron a Nuño Beltrán de Guzmán en su expedición hacia el noroeste de México, recorriendo Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes y parte de Sinaloa, Zacatecas y San Luis de Potosí. Toda esa zona fue llamada Nueva Galicia, siendo Cristóbal de Oñate el vicegobernador. Durante la expedición, Cristóbal Oñate, con el grado de capitán, conquista la ciudad de Zapotlanejo a los tecuexes. Así mismo, intervino en la fundación de varias ciudades: Compostela y Tepic (1530) en el actual estado de Nayarit, y Zacatecas y Guadarajara (1530) con el nombre de Espíritu Santo.


ESTATUA DE CRISTOBAL DE OÑATE


En estas conquistas y fundaciones participaron familiares suyos como Juan de Oñate, algunos de los cuales son protagonistas en futuras expediciones como los hermanos Diego y Manuel de Ibarra, Juan de Tolosa, Andrés de Urdaneta y Ortiz de Zúñiga, y numerosos vascos más: Santiago Aguirre, Jerónimo E. Arceniega, Juan Anuncibay, Iñigo P. de Anuncibay, Domingo Arteaga, Alfonso Gaztañaga, Juan Labastida, Miguel Landeta, Diego Mendoza, Jerónimo Orozco, Martín de Rentería, Juan Salcedo, Juan Samaniego, entre otros.

La búsqueda de metales preciosos fue un gran atractivo y motivación en la actividad expedicionaria de los vascos. Es significativo el hecho de que sean tres vascos entre cuatro españoles, los fundadores reconocidos en la fundación de Zacatecas.

Juan de Tolosa consiguió que en Tlaltenango, algunos indígenas le mostraran piedras brillantes que contenían plata. Después de investigar el origen de las piedras, viajo a tierra de los zacatecos de donde procedían. Con una expedición de 150 hombres, Tolosa comenzó a explorar el Cerro de La Bufa donde descubrió importantes yacimientos de plata, especialmente en lo que hoy es Nochistlán.

El 1548, se unieron Juan de Tolosa, Diego de Ibarra, Cristóbal de Oñate y Baltazar Temiño de Bañuelos para realizar la fundación de la ciudad de Zacatecas y la conquista y pacificación definitiva de Nueva Galicia. Zacatecas fue conocida después como la "Civilizadora del Norte". Esta ciudad se reconoce hoy en día por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad.

Este grupo de expedicionarios comenzaron juntos una próspera explotación minera al descubrir las minas de plata de Zacatecas y de Guanajuato, muy necesarias para el sostenimiento de la economía del imperio colonial. Estas explotaciones permitieron impulsar la colonización hacia el Norte.

Cristóbal de Oñate organizó la actividad administrativa, el régimen de encomiendas para la agricultura y la ganadería de la zona, así como las explotaciones mineras. Como gobernador de la recién conquistada Nueva Galicia, se encontró con una rebelión de indios en la zona que a duras penas pudo resistir durante un año. Para sofocar dicha rebelión acudió un joven Andrés de Urdaneta al mando de un ejército enviado desde la capital, cuya actuación fue decisiva para aplastar la rebelión y pacificar la tierra en 1541.

Aun así, las ciudades por él fundadas lo recuerdan como su fundador y mecenas. Muchas avenidas, calles, empresas, equipamiento urbano y hasta accidentes geográficos llevan su nombre. Se dice que un rasgo de su personalidad fue su gran generosidad en beneficio de quien le requiriera ayuda.

La expedición conquistadora continuó al mando de Diego de Ibarra y Juan de Tolosa que ocuparon y pacificaron el actual estado mexicano de Durango. Diego descubre y explota la más importante veta argentífera de San Bernabé, en 1548, cerca de Zacatecas.

FUNDACIÓN DE ZACATECAS


La empresa descubridora y colonizadora de estas familias vascas continuó liderada por el eibarés Francisco de Ibarra, sobrino de Diego de Ibarra, que delimitó y extendió el estado de Nueva Vizcaya al noroeste de Nueva España. En 1562 fue nombrado adelantado y capitán general de Nueva Vizcaya.

Ocupa y pacifica los territorios de los estado de Chihuahua, Sonora y Sinaloa, funda misiones y ciudades como Durango (Victoria de Durango), Nombre de Dios, San Juan Bautista de Carapoa (El Fuerte) y San Sebastián (Concordia), en un claro homenaje a sus orígenes guipuzcoanos. Pacificando la región de los tepehuanes y chichimecas, también descubre yacimientos mineros de plata. Estas villas conforman las tierras del actual estado mexicano de Durango. También fundó en 1564 la Villa de San Juan Bautista de Carapoa (El Fuerte) en Sinaloa.

Los apellidos vascos dominan toda la historia de la explotación y colonización del Norte de Nueva España en aquel período y aún en el siglo XVII: Francisco de Ibarra y Francisco de Urdiñola en  Nueva Vizcaya; Juan de Oñate en Nuevo México; y Martín de Zavala en Nuevo León. Entre los colonizadores vascos existía la tendencia, más que entre los demás españoles de América, de agruparse con otros que hablaran la misma lengua y tuvieran el mismo origen regional.

Los logros de Francisco de Ibarra fueron continuados por Juan de Oñate, hijo del fundador de Zacatecas del mismo nombre, convertido en un rico criollo minero vasco. Desde muy joven encabezó campañas militares contra los rebeldes indios chichimecas que habitaban en el norte de México y asolaban los asentamientos españoles, al mismo tiempo que se introducía en la búsqueda de minas de plata.

El 21 de septiembre de 1595, el rey Felipe II le concedió permiso para colonizar el actual territorio de los estados de Nuevo México y Texas en Estados Unidos. El principal objetivo era difundir la fe católica entre los nativos americanos. Sin embargo muchos colonos españoles se enlistaron con la intención de encontrar minerales de plata, oro o piedras preciosas. Juan de Oñate pudo invertir gran parte de su fortuna en la consecución de estas exploraciones en las tierras.


TERRITORIO DE NUEVA VIZCAYA EN EL VIRREINATO DE NUEVA ESPAÑA


La expedición de Juan de Oñate es una de las más fantásticas de la epopeya americana, recorrió los actuales estados de Nuevo México, California, Arizona, Texas, Kansas, Nebraska, Oklahoma, Iowa, Missouri y Colorado. Se convierte en el gobernador y adelantado de Nuevo México.

En estas largas expediciones, realizadas durante los últimos años del siglo XVI y primeros del siguiente, lleva centenares de personas en calidad de soldados, misioneros y colonos, y miles de cabezas de ganado. Le acompañaban también Juan y Vicente Zaldívar, parientes suyos, originarios de Vitoria. El primero había sido muerto a traición en la ciudad indina de Acoma. Su hermano Vicente, a pesar de ser considerada como inexpugnable, la tomó y destruyó.

La expedición se inició a principios de 1598. El 30 de abril tomó posesión del territorio más allá del Río Grande y en los primeros días del mes de mayo vadearon el Río Bravo o Grande en el Paso del Norte (El Paso y Ciudad Juárez). A fines de mayo, ya en territorio de la actual Texas, tomaron contacto con los nativos de la región.

Para julio de 1598 la expedición estableció su primer asentamiento en San Juan Pueblo, en el actual estado de Nuevo México, es necesario resaltar que la iglesia católica construida en el lugar fue el primer templo cristiano construido en los Estados Unidos, en los siguientes 25 años 50 iglesias serían edificadas en el hoy estado de Nuevo México.


MONUMENTO A JUAN DE OÑATE EN EL PASO (TEXAS)


En la ciudad de San Gabriel, fundada por Oñate, construyó fray Antonio de Arqueaga la iglesia de San Antonio de Senecu, en 1629.

Al establecer San Juan Pueblo, la expedición de Oñate había extendido el camino real en más de 600 millas. En tanto llegaba el resto de la caravana, Oñate exploró las áreas vecinas para consolidar la posición del asentamiento entre los nativos de las tribus hopi y zuñi e inició la construcción de un templo dedicado a San Francisco y la correspondiente misión.

Amotinamientos, deserciones y disgustos plagaron la nueva colonia cuando las riquezas prometidas no aparecieron a la vista; Oñate enfrentó con mano dura la rebelión. Algunos de los colonos exploraron hacia el este, más allá del pueblo de Pecos en dirección de la frontera de Nuevo México con Texas en busca de búfalos. Es probable que alcanzaran el nacimiento del río Magdalena o Buenaventura (Canadian River) ubicado a 40 kms. al noroeste de la actual ciudad de Amarillo (Texas).

Juan de Oñate visitó los pueblos indios de Acoma Pueblo así como los pueblos de las tribus hopi y zuñi ubicados más al oeste. Una parte del grupo viajó tan lejos como las montañas de San Francisco en Arizona, fundado la ciudad de San Francisco (Chamita). Allí encontraron mineral de plata por lo que reclamaron la posesión de los minerales.

Oñate regresó a Acoma (Nuevo México) para castigar severamente una rebelión indígena que dejó 11 colonos muertos. Allí se produjo la batalla del Peñón de Acoma, de la que el monseñor Zacarías Vizcarra escribió un artículo en la publicación Eclesia que decía:
“el capitán alavés Juan de Oñate, pacificador y gobernador de una de las provincias agregadas a la Nueva España con el nombre de Nueva Méjico, había fundado la ciudad de Santa Fe, capital entonces de ella y capital hasta hoy del Estado norteamericano de Nuevo Méjico, y puso una guarnición española sobre el Peñón de Acoma, entonces inexpugnable, porque estaba verticalmente tajado por casi todas sus partes. Pero los indios paganos sublevados asesinaron a traición a su Maestre de Campo don Juan de Zaldívar y se apoderaron de la plaza. Vicente de Oñate, hermano del gobernador, después de varios encuentros con los indios sublevados, los derrotó completamente en una batalla campal y les hizo entregar la plaza del Peñón el 25 de enero de 1599...”

Partieron más expediciones en busca de minerales preciosos con la intención de traer prosperidad a la colonia, y a fines del año 1600 la colonia fue reforzada. Sin embargo, una serie de dificultades que incluían el frío invernal y la escasez de alimentos continuaron.

El 23 de junio de 1601 Oñate montó una expedición en busca de la mítica Quivira para conseguir riquezas y una salida al mar; siguieron el río Magdalena a través de las llanuras de Texas y cerca de la actual frontera con Oklahoma. Se dirigieron al noroeste, probablemente hasta la región central del hoy estado de Kansas en donde la expedición arribó a unas villas de la tribu wichita que ya antes Francisco Vázquez de Coronado había llamado Quivira.

Gran decepción se llevaron los españoles en el asentamiento indígena de los wichita. Ahí no había riquezas, por lo que se vieron obligados a regresar con las manos vacías. En tanto Oñate andaba en busca de riquezas fáciles las condiciones en la colonia de Nuevo México se deterioraban, la tierra era pobre, los nativos eran problemáticos y no habían encontrado ninguna mina que valiera la pena. Lentamente la colonia fue abandonada por los colonos con excepción de los más devotos seguidores de Juan de Oñate.

Quienes abandonaron la colonia de San Juan Pueblo regresaron a la Nueva España narrando las malas condiciones en que habían vivido y los abusos que habían visto, por lo que el gobierno español inició una averiguación sobre la situación en la colonia de Nuevo México y sobre el trato que Oñate le daba a los indios. En esos días Oñate lanzó su más ambiciosa expedición, ir desde los pueblos zuñi en el actual Nuevo México hasta el río Colorado y de ahí hasta su desembocadura en el golfo de California.


PROVINCIA DE NUEVA VIZCAYA, ACTUAL ESTADO DE DURANGO


En 1606 el rey Felipe III ordenó a Oñate acudir a la Ciudad de México para ser investigado y responder las acusaciones en su contra, por lo cual renunció a su empresa en 1607 por motivos financieros y las condiciones de la colonia. Sin embargo permaneció en Nuevo México hasta establecer el pueblo de Santa Fe de California, y abrir nuevas minas como las de San Luis de Potosí.

Un nuevo gobernador fue nombrado y Oñate tuvo que defenderse en México de las acusaciones de haber usado fuerza excesiva durante la rebelión en Acoma en la que colgó a dos indios y ejecutó amotinados, desertores y adúlteros. El resultado fue el destierro de Nuevo México en 1613.

Después de un tiempo tratando de esclarecer su verdad, el rey le otorgó el nombramiento de inspector de Minas. Murió en Guadalcanal (Sevilla) en junio de 1626.


LIBRO LA EXPEDICIÓN DE JUAN DE OÑATE