lunes, 12 de enero de 2015

Escultura a Antonio de Oquendo y Zandategui en San Sebastián



La estatua del insigne almirante donostiarra Antonio Oquendo y Zandategui está situada en los jardines que separan el teatro Victoria Eugenia del hotel María Cristina, en San Sebastián. Fundida con el bronce proveniente de varios cañones cedidos por la Marina, fue levantada gracias a una suscripción popular liderada por el concejal Victoriano Iraola. Colocada la primera piedra en 1887, fue inaugurado en septiembre 1894 el original de yeso mientras la imagen definitiva fue discretamente colocada tres meses más tarde.

El escultor fue el guipuzcoano de Vergara Marcial Aguirre Lazcano, hijo de uno de los principales accionistas de la fábrica de tejidos "La Algodonera".



Antonio Oquendo y Zandategui fue almirante general de la Armada del Mar Océano, caballero de Santiago y alcalde de San Sebastián. Participó en más de cien combates navales. Sus dos hechos principales fueron el combate de los Abrojos, en 1631, y el de las Dunas, en 1639.

Se asegura que su éxito en operaciones militares era debido a lo bien organizados que estaban sus buques y a la férrea disciplina que en ellos imperaba. Sus cualidades de expertísimo marino resplandecieron constantemente en su honorable carrera al servicio de la Monarquía hispánica.



El pedestal presenta alegorías de la Marina y de la Guerra en sendas hornacinas, así como varios relieves en bronce representando sus hazañas. El texto expresa su valor y su arrojo en la defensa de la patria española:

Al gran almirante
D. Antonio de Oquendo
experto marino,
heroico soldado,
cristiano piadoso,
que al declinar el poderío
de España supo mantener en cien combates
el honor de la patria,
dedica este tributo de amor
la ciudad de San Sebastián.
Orgullosa de tan preclaro hijo
1577-1640