lunes, 19 de enero de 2015

Cristóbal de Eraso


Capitán general de la Armada de la Carrera de Indias en el siglo XVI

CRISTÓBAL DE ERASO


Pertenecía a una familia vizcaína en la que muchos de sus miembros ya habían sido o eran marinos.

En 1570, dirigió la construcción en la antigua Vera Cruz, basándose en lo ya realizado, reforzó y artilló convenientemente los torreones Caballero Alto y Torre Vieja.

En 1571, empezó a viajar en las Flotas de la Carrera de Indias, y en 1576, se le otorgó el mando del galeón capitana de la escuadra de la Carrera de Indias, siendo así su capitán general. Desde esta fecha hasta 1579 realiza varios viajes de ida y vuelta en estas flotas y diversas singladuras por la costa americana.

En 1579, marchó a las islas de Barlovento en persecución de corsarios, al y socorro de las naos de la flota de Nueva España del cargo de Álvaro Manrique, derrotadas en un temporal.

Como capitán general de la escuadra de la Carrera de Indias, se le ordenó incorporarse a la escuadra al mando de Álvaro de Bazán, en su expedición a las islas Terceiras (Azores) y como segundo al mando de la escuadra.

Al estar ya en las maniobras previas a los combates en el año de 1582, Álvaro dio la orden de aproar al enemigo, en cuya maniobra el galeón de Eraso por una fortuita racha de viento lo desarboló del palo mayor. Visto por Bazán el infortunio sufrido en uno de sus mejores galeones, ordenó revirar para protegerlo y dejar para mejor ocasión el combate.

Ya al quedar rezagado y sotaventado el galeón San Mateo, que fue el que en realidad provocó el combate. Eraso se mantuvo firme y jugó de tal forma su artillería a pesar de ser más costosa de mover, que ningún enemigo consiguió aferrarlo, ya que cuando conseguían llegar estaban casi deshechos.


DESEMBARCO EN LA ISLA TERCEIRA


Regresó al año siguiente de 1583, que fue cuando ya se llevó a efecto el desembarco de la isla Terceira, en la ensenada del Marqués. Durante el transbordo, Eraso tuvo una actuación tan destacada que García de Alarcón le compuso una poesía como Elogio a su persona:

Don Cristóbal de Eraso, que miraba
lo que delante del hacía el Marqués,
como furioso rayo se arrojaba
por medio el gran reparo del francés.

Y a la diestra y siniestra destrozaba;
ya da estocada, tajo ya revés,
ya redobla, ya embiste, ya se alarga,
ya sobre el enemigo apriesa carga.