domingo, 28 de diciembre de 2014

Juan de Urbieta Berastegui y Lezo


Soldado infante que pasó a la historia por capturar al rey de Francia Francisco I durante la batalla de Pavía, en 1525


JUAN DE URBIETA


Natural de Hernani, Guipúzcoa, su destino parecía estar ya marcado por el contexto en el que nació. Su llegada a este mundo se produjo cuando los Reyes Católicos acababan de dar las primeras Ordenanzas Municipales con las que, a partir de entonces, debía regirse su villa natal Hernani. Pero la entrada del ejército francés en Guipúzcoa para apoyar a Navarra contra las tropas de Fernando el Católico provocó enfrentamientos que, en el caso de Hernani, supusieron un incendio que destruyó el lugar perjudicando todos los planes previstos para su desarrollo económico, social y político.

Durante su estancia en San Sebastián tomó la decisión de tomar la carrera de las armas llegando a Italia como arcabucero, según versión de Juan de Oznayo, paje del Marqués del Vasto y uno de los testigos de la batalla:

“Francisco I iba casi solo cuando un arcabucero le mató el caballo, y yendo a caer con él, llegó un hombre de armas de la Compañía de don Diego de Mendoza, llamado Joanes de Urbieta, vascongado, natural de Hernani, en Guipúzcoa, y como le vio tan señalado, fue sobre él al tiempo que el caballo cayó. Y poniéndole el estoque al un costado por la escotadura del arnés, le dijo que se rindiese”.

Así está escrito por el historiador Sandoval.

Urbieta pasó a la historia, el 24 de febrero de 1525, durante la batalla de Pavía en las Guerras de Italia, por capturar al rey de Francia, Francisco I, cuando cayó del caballo, herido de un tiro de arcabuz en medio del campo de batalla. Intentaba huir atravesando el puente sobre el río Tesino cuando sus tropas se encontraban ya vencidas y en fuga.


CAPTURA DE FRANCISCO I POR JUAN DE URBIETA


Obtuvo fama y honores a raíz de aquel suceso. Por eso, el emperador concedió a Urbieta un escudo de armas y un diploma acreditando sus méritos. El escudo representa un campo verde, un río, medio caballo blanco con una flor de lis coronada en el pecho, la rienda caída y un brazo armado con estoque.

Fue ascendido a capitán de caballería y obtuvo los títulos de caballero de la Orden de Su Majestad. Por otro lado, el propio Francisco I escribió una carta a Urbieta agradeciéndole su comportamiento durante la captura y el haberle permitido salvar la vida.

Urbieta murió en 1553. Sus restos, enterrados en la iglesia local, fueron ultrajados en el siglo XIX por los soldados imperiales de Napoleón. La espada tomada a Francisco I durante la batalla de Pavía adornó la Armería Real hasta que Napoleón la hizo volver a Francia durante la ocupación de 1808.

Tres siglos después, el duque de Rivas recrearía esta hazaña en su romance La victoria de Pavia:

El hidalgo vizcaíno
Juan de Urbieta, que cubierto
de tosco arnés, es un potro
escaramuzaba suelto,
pasa y ve bajo el caballo
tan lucido caballero,
que por levantarse pugna
con inútiles esfuerzos.



JUAN DE URBIETA