lunes, 8 de diciembre de 2014

Domingo de Salazar

Eclesiástico, misionero en México y primer obispo de Manila durante la segunda mitad del siglo XVI


DOMINGO DE SALAZAR


Natural de Labastida, Álava, donde nació en 1522. Desde su juventud se inclinó por la vida religiosa ingresando en los Dominicos. Su inquietud por las misiones evangelizadoras le hicieron embarcar hacia el Virreynato de Nueva España, acompañando al obispo de Chiapa.

Enseñó teología en la ciudad de México, donde se hizo partidario de las tesis de fray Bartolomé de las Casas, en defensa de los indios. Fue nombrado prior y vicario provincial, alternando la enseñanza y las misiones. Fue además primer consultor del Santo Oficio.

Más tarder, tuvo que marchar comisionado a España para exponer en la Corte y en el Consejo de Indias los abusos del régimen colonial. Lo hizo con tal celo y ardor, que fue recluido por breve tiempo en el convento de Atocha de Madrid. A Felipe II, sin embargo, le llegaron noticias de su gran valía y virtudes, y le proponiéndole al Papa Gregorio XIII como primer obispo de Manila.

Llegó a Manila en 1581, allí hizo levantar una nueva catedral, una audiencia, nuevas iglesias y hospitales por el archipiélago, además de corregir abusos eclesiásticos y civiles. Consiguió dar ejemplo de pobreza, por eso el pueblo de adoraba, aunque también le surgieron enemigos entre los gobernadores.

Cuando regresó a España en la década de 1590 para realizar gestiones relacionadas con su ministerio, el rey Felipe II reconoció su gran labor nombrándole primer arzobispo de Manila.