lunes, 8 de diciembre de 2014

Diego de Álava y Beaumont

Militar científico del reinado de Felipe II, famoso por escribir el libro de práctica militar El Perfecto Capitán.

 

Natural de Vitoria, donde nació en 1557, y de donde era toda su familia. Su padre, Francisco de Álava, fue capitán general de Artillería, secretario real del Consejo de Estado y Guerra, presidente del Consejo de Ordenes, embajador de Felipe II en Francia, y comendador de la Orden de Calatrava.

Estudió latín y retórica en la Universidad Complutense de Alcalá de Henares, con Ambrosio de Morales de profesor. Más tarde estudió erudición griega y romana en Universidad de Salamanca, con Francisco Sánchez el Brocense, y derecho canónico y civil con los catedráticos más insignes de la Escuela económica de Salamanca, fundadores de la ciencia económica moderna.

A pesar de sobresalir en estas materias académicas y dedicarse como jurista de profesión, destacó por sus estudios científicos del arte militar, posiblemente por tradición familiar. Como consideraba las matemáticas la base principal de esta ciencia, se puso a disposición de Valenciano Gerónimo Muñoz, profundísimo geómetra que enseñaba ciencias exactas en la Universidad de Salamanca.

A los treinta y tres años, Álava publicaba un libro que trata de consejos estratégicos militares, llamado El Perfecto Capitán. Especialmente novedoso en la parte relativa a la artillería. Fue el primer español en elevar al rango de ciencia el estudio de las artes militares.

El Perfecto Capitán está dividido en seis libros. En el primero describe las virtudes que un general debe reunir.

En el segundo trata sobre la organización militar: el modo de efectuar un sitio, organizar una defensa, ofrecer una batalla, emprender una retirada y otros aspectos esenciales de la estrategia militar. Todos estos capítulos estaban acompañados de ejemplos de la historia griega y romana con las observaciones de los maestros del arte militar Xenofonte y Cesar, y con los preceptos de Vegecio, todo en una dicción clara y pura, y con un estilo siempre noble y natural, a veces elegante y animado, dotes todas que hacen este libro digno precursor de los que después escribieron Folard, Santa Cruz y demás modernos autores militares.

La parte más sobresaliente de la obra son los cuatro libros destinados a la artillería. En ellos explica la fabricación de armamento, las municiones oportunas para su servicio, del planisferio y demás instrumentos matemáticos para seguridad a los tiros y dar alcance a los objetivos.

El tercer libro trata de la fundición, municiones y fabricación de la pólvora. El cuarto de las medidas necesarias en artillería y modo de realizarlas con descripción y manejo de instrumentos: planisferio, astrolabio y cuadrante principalmente, incluyendo una tabla de "senos rectos". Los libros quinto y sexto tratan de la balística o "nueva ciencia de la artillería".

Álava expuso, examinó y corrigió con suma exactitud y metodología las doctrinas que sobre estos mismos objetos habían dado otros escritores anteriores, con especialidad las del célebre matemático Nicolás Tartaglia en su obra Nova Scientia (1537). Así, siguiendo a dicho autor, demuestra que el mayor alcance corresponde a un ángulo de 45º. No le convence, sin embargo, el segundo principio deducido de la doctrina de Tartaglia, considera que el incremento en el alcance es el mismo para cada grado de elevación. Todo el error procede de considerar que la parte curva de la trayectoria es un arco de círculo. Por el contrario, en el caso del tiro horizontal, según Álava, el proyectil comienza a moverse oblicuamente de modo muy gradual, aumentando la curvatura de la trayectoria con rapidez cada vez mayor hasta convertirse en una línea vertical. Por ello, la parte curva del movimiento violento no es nunca parte de círculo.

Al parecer, el autor español no conocía las Quesiti et Inventione Diverse (1546), donde Niccolò Tartaglia modificó este aspecto de su teoría. Finalmente, concluye Álava que los alcances son proporcionales a los "senos rectos" de los ángulos de elevación. Por ejemplo, si el alcance en el tiro de "punta en blanco" (horizontal) es de 200 pasos y el alcance máximo de 2.000 pasos, para 10º será: 200 +[ (2.000 - 200) / sen 45º ] sen 10º, o sea 642 pasos.

Para el tiro con morteros recomienda un método de graduar el cuadrante según el cual si el alcance para 45º es de R pasos, el alcance correspondiente a otro ángulo cualquiera será: r = R ( cos ( / cos 45º ). El cambio de senos a cosenos se justifica porque en los tiros con morteros los ángulos son siempre superiores a 45º.

 

Gracias a la implicación de su amigo el Brocense, la obra fue publicada en Madrid en 1590, consiguiendo un gran respecto y estima por tal innovación de la biblioteca militar española.

Diego de Alava llegó a ser gentilhombre de Cámara de Felipe II.

Se sabe que está enterrado en la Iglesia de San Benito el Real de Valladolid, donde se ve su sepulcro cubierto con una pizarra, en que están grabadas sus armas.